Llega la ráfaga de tus ojos
hasta mi pecho fundido
moldeado por el afán de tu brillo…
Corro en ceguera con mis dedos,
queriéndote alcanzar el sueño,
ahogando en una calle blanca
este delirio supremo…
Tantas palabras desplegadas
a fuego, pisando la ruta de tu silencio…
Ay, amor,
extiendo mi voz
parar lograr tocarte la boca en un suspiro,
que tu piel se encuentre con mi sien
y dancen versos en remolinos,
...