Me hallo ante un dilema, señor mío,
pues antes de veros ya os amaba,
érais presencia de un delirio que porfío,
de un querer que sin serlo, yo cantaba.
Pedíale a una margarita mi destino,
robándole los pétalos confiada,
esperando una respuesta, un desatino,
de dudas, la flor no me sacaba.
Y ahora que os he visto ya comprendo
cual es la dimensión de
...