¡El grito!

Munch
LLueve, el día de desangra herido
en un torrente de cristales fúlgidos.
Tal vez, se despida fiel amiga, del
mañana cuando en soledad, te encuentres.
Somos sombra de un pasado multitudinario
que nos va dejando de a poco en el camino.
Su estela va borrando las pisadas que fueran
en complicidad guía consecuente, para que
el animal burdo y perezoso, aprenda
a buscar su compañía.
Luego, de un zarpazo, ¡te destetan! te cortan
el cordón hasta que grites, con toda tu alma,
¡despacio, que soy un ser que respira todavía!
Estonces te dejan tras el grito de existencia,
que crezcas a tu modo y como puedas y,
cuando crees que ya algo te acontece, que has
dado a tus raíces suelo fértil,
Todas las hojas del árbol, comienzan
a caerse quedando en finitud un esqueleto, que
no entiende el porqué de todo el sacrificio,
para sólo esperar, recibirse con la muerte.
¡Ya amanece, la aurora sigue firme a mi desvelo!
kris
Margarita Gautier
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