que originalidad de texto, mi mari bonita, te mando mil besos estampados, en tu carita mas valiosa
Esta Publicidad desparece cuando te registras en el foro
Mi aventura comenzó en el momento que me sacaron de un blíster para introducirme en la caja registradora de una tienda. Allí me dieron a mi primera dueña. Recuerdo que no permanecí mucho tiempo con ella, nada más salír pasé a otras manos; concretamente a un señor que tocaba el acordeón.
Y milagrosamente volví de nuevo con mis compañeras de la caja, para partír junto con cuatro de ellas a un bolsillo.
Una máquina de tabaco fué mi cuarta casa.
No se estaba mal allí, solo que estaba muy oscuro. Una voz que dijo: recoja su cambio, me devolvió la luz.
De ahí pasé a unas manos pequeñas que me dejaron caer al suelo por lo menos tres veces, pero que apresuradamente volvían a recogerme. Estas fueron las que me llevaron a un lugar delicioso, olía a fresa y plátano y estaba lleno de caramelos.
Aquel lugar me gustaba mucho, pero tampoco quedé por mucho tiempo allí.
Es entonces cuando comprendí que mi destino era viajar y lo hice, vaya que si lo hice, pero a un lugar muy lejano.
Creo que fué a otro país porque en esa ocasión estuve mezclada con otro tipo de monedas que no conocía de nada y que además, cuando quisieron darme, no me aceptaron.
Quedé entonces olvidada dentro de un bolso en el que perdí la noción del tiempo y conseguí otro color. Me volví más oscura, y eso que no me daba el sol.
Y regresé.
Dicen que las monedas de cinco céntimos como yo no tenemos mucho valor, pero no lo creo del todo...nunca han dejado de cogerme.
Ahora, sé que ha llegado el final de mis días de trasiego. Lo noto, mayormente, porque me han puesto una cruz.
Mi última dueña me introdujo en una máquina que me aplastó hasta el infinito, tanto que cambió mi forma esférica por una ovalada.
Borraron hasta mi número de identidad y me estamparon en toda la cara una Cruz de Caravaca.
Pero a mí no me importa, soy felíz...y hasta creo que me aprecian más...
Es feliz el que soñando muere.
Desgraciado el que muera sin soñar
(Rosalia De Castro).
que originalidad de texto, mi mari bonita, te mando mil besos estampados, en tu carita mas valiosa
No importa la palabra que se diga para amar . Sady
Me ha encantado tu cuento, original y hermoso! Besos!!!
" Lo siento, perdóname, gracias, te amo". Ho'oponopono
¡ Buena imaginación has puesto en esa moneda de cinco céntimos ¡ Dicen que han hecho el dinero redondo para que ruede. Tiene que rodar generosamente, sin que nadie lo acapare, para satisfacer las necesidades de todos. Bonito interes has sacado invirtiendo en el poema la moneda de cinco céntimos.
Salud y fortuna.
Última edición por Antonio del Olmo; 06-15-2011 a las 12:38 PM

Delicioso relato que narra las peripecias de una moneda, prácticamente de su nacimiento hasta su final. Me has sacado una sonrisa con ello María José. Diez puntos por la originalidad. Un beso, Ruben
†
Destino esquivo y cambiante,... puedes nacer moneda y convertirte en cruz,... puedes ser soldado y convertirte en monje,... no nos es dado conocer nuestro futuro de antemano. Vuestro relato es una buena alegoría de lo imprevisible de la vida.
Un placer pasear por este monedero.
†
~ § ~ Rodrigo Malaventura ~ § ~
† Capitán de los Tercios Viejos del Rey †

Qué bonitoooooooooooo!!!! Para cuándo un libro de cuentos María José? Me encantó!!!!
Un gran abrazo argentino para ti![]()
Mi niña hermosa ..Dios me siento como un crió ..jajaj bello .bello ..cuento....
y opino igual que fabi ..y para cuando el libro..???
besos mi niña hermosa ..oyeeeeeeeeee hoy no te he dicho cuanto te quiero0o0o ....mucho0o0o0....
T3ng0 un p3ch15c0 3n el c0raz0n...
Hola mi pequeña Sady, me alegra mucho que te haya gustado. Muchas gracias por tus palabras y por ese beso tuyo que recojo con el mismo cariño que el que te mando.
Es feliz el que soñando muere.
Desgraciado el que muera sin soñar
(Rosalia De Castro).
Hola Ayauh, me alegra mucho que te haya gustado.
Gracias por tus palabras y tu compañía.
Besos para tí también.
Es feliz el que soñando muere.
Desgraciado el que muera sin soñar
(Rosalia De Castro).
Marcadores