Muy buen relato. Los espejos siempre tienen esa cualidad que nos llevan de algún modo a pensar en nuestro Yo interno, y entonces puede ser que nos muestre una cara que no conocemos o que no nos gusta, pero lo mejor de todo es que podemos siempre cambiarla, en nuestro libre albedrío está la clave, querer hacerlo!
Flores por tu relato, que nos lleva a reflexionar sobre ese Yo interno que casi nunca vemos.
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