La poesía tiene en Alfonsina un remanso de grandes posibilidades y oportunidades que conllevarían directamente a la evolución de la literatura y a la formación de una nueva generación de luchadoras, que llevarían al futuro el nacimiento de ufanadas creaciones escritas con la conciencia y el alma. Alfonsina era una empedernida derrochadora de sentimientos, giraba en esa sexualidad implícita, vorágine, abstracta y melancólica de la mujer deslastrada de tabúes y moralismos arcaicos. Su misma naturaleza le portento de sabía y un ligero afán ninfomático, elementos cruciales para su poesía y vida. Brindó la materia prima para que la literatura no fuera un pendón único de los hombres, provocando con ello una revuelta que la arrastraría al paredón, donde supo defenderse con gallardía y su imperdible elegancia. Alfonsina no era una rama fácil de partir. La constante censura a la cual fue sometida, la obligo abrigar reticencias y suspicacias a la hora de formular juicios. No cabe duda, que la mujer ha descollado gracias a su templanza y esa inusitada perseverancia que raya delicadamente en la masculinidad, sin pretender imitar, aún cuando la miran con recelo y una escasa admiración. Utilizar la literatura no solo como un vehículo comunicacional, sino también como un medio eficaz, directo y polémico intelectualmente hablando, es una de las herramientas con la cual la mujer ha transgredido los límites de cualquier ideología, filosofía o conocimiento, para fundar su propio estatus dentro de una sociedad pluralmente masculina y por ende, esclavizadora. Alfonsina se niega a esta fragilidad virginal, que a pesar del tiempo y los logros que se han concretado, todavía persiste el poder de Poseidón. Alfonsina es la brújula, la que conduce a la subversión de la mujer, a crear nuevos arquetipos que sean funcionales y no disfuncionales, que en su hora, le permitan plantarse sosegadamente e inmutable en el campo de la literatura. La poesía de Alfonsina, nos sugiere envestirnos de una conciencia más humana y realista, para enfrentar el mundo con una visión menos egocéntrica y egoísta, sin dejar de lado la mujer amante, la mujer de piel, la mujer.
Yaneth Hernàndez
Continuarà
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