¿Qué sucede cuando perdemos la motivación y las ganas de continuar el camino? Es evidente, que en ello se ve afectada nuestra autoestima. Por naturaleza somos grandes guerreros, siempre prestos a luchar por lo que deseamos alcanzar. Somos perseverantes. Pero en algún momento nos sentimos desalentados y hasta llegamos a experimentar una vaga derrota. Somos portadores de una amplia artillería para batallar contra corriente y no dejarnos decaer por circunstancias que bien podríamos enfrentar sin permitir que nos afecte, es derrumbar todas y cada una de las barreras que se levantan en nuestra mente, estar consientes que en cada uno de nosotros hay un ser de firmeza absoluta y grandes capacidades, que nacimos para el éxito, nunca para el fracaso. Ciertamente somos vulnerables, pero a través de una constante actitud positiva evitaremos que las debilidades vayan por encima de nuestras fortalezas, es un excelente antídoto. La vida es compleja y sumado a esto una despótica incomprensión colectiva, social, donde muchos de los valores éticos y morales están desapareciendo del horizonte de la conciencia, por ende, nos hace proclives a las flaquezas. Ser un mástil en medio de la tormenta no es fácil, pero un capitán que conoce su barco y confía en su tonelaje llegará a puerto seguro sin mayores contratiempos. Mientras mantengamos la mente imbuida en pensamientos positivos estaremos canalizando energías que atraerán armonía, paz, tranquilidad y un hilado equilibrio entre las emociones y la mente, ya que estás se retroalimentan invariablemente, por tanto, si gozamos de una mente sosegada nuestras emociones también lo estarán, así evitaremos la ansiedad, el temor y todos aquellos sentimientos que nos procuren un resquebrajamiento innecesario, inclusive, llevarnos a estados depresivos. Llevaremos una vida libre de ataduras que no permiten desarrollarnos y evolucionar interna ni externamente. En la medida que exploremos nuestra esencia iremos descubriendo nuestro ser, iremos desvelando el paraíso perdido del hombre, su propio y maravilloso mundo. La pauta que marcará nuestro éxito en las cosas que emprendamos es la persistencia indefinida, la seguridad que tengamos en sí mismos, sin renunciar jamás. Todo cuanto anhelemos y nos propongamos será obtenido siempre y cuando lo queramos con determinación. El reconocido motivador norteamericano Zig Ziglar nos dice: “Deje todas las excusas de lado y recuerde esto: vos sos capaz”. Esto tiene mayor trascendencia cuando la conciencia se hace presente, ella es la beligerante que nos conduce inequívocamente por un camino seguro. Todos poseemos la capacidad de hacer grandes y pequeñas cosas, todo dependerá del grado de entusiasmo que le imprimamos. Cada cosa que decidamos emprender no puede estar desligado del amor como motor generador de avasallantes realizaciones e inspirador de grandes hazañas las cuales muchas descansan en la historia de la humanidad. El amor es una necesidad social, espiritual, personal, sin él careceríamos de interés, empeño, ímpetu en lograr nuestra realización personal. El amor es imprescindible y lo que nos hace un auténtico y valioso guerrero frente a los avatares que la vida nos presenta. Si el amor no existiese así como tampoco la razón y la conciencia, aún permaneceríamos en las cavernas intentando descubrir quiénes somos. Esforzarnos en evitar actitudes nada cónsonas con una mente efectiva, deslastrada de pensamientos que nos infunden desconfianza, escepticismo, es la manera más saludable de concretar proyectos de vida que nos hagan sentirnos útiles y nos provean de seguridad, ventura, satisfacción y primordialmente felicidad.
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