Ante los Bárbaros

Es el dios de los Sajones, el dios Bárbaro, el que empuja sus hordas migratorias,
por los campos del Asesinato y de la Devastación...
el fantasma de Atila les hace compañía;

el Dios, misericordioso, desarmado de rayos y de castigos;
el dios del Perdón y el Sacrificio, aquel del cual los hombres hicieron un símbolo de Humildad, para crucificarlos en el Gólgota;
ese Dios, en cuyo nombre se han cometido tantos crímenes, sin haber él, cometido ninguno;
el dios Cristiano, aquel de las catacumbas y de los eremitas,
se ha refugiado con su mortaja blanca, desplegada en forma de bandera,
entre las legiones del Derecho y de la Libertad,
entre los soldados y en procesiones de mártires
que tiemblan bajo el azote en los campos talados y entre las ruinas humeantes del Mundo;

estos dioses combaten al frente de sus ejércitos;
el uno, es la Barbarie;
el otro, es la Civilización;
el uno, se encarna en el Amo coronado, que lleva a la batalla, su tropel de esclavos enfurecidos, que al morir, se vuelven hacía él,
gritándole, como los otros en el circo: ¨César, los que van a morir te saludan¨;

los otros, no tienen Amo;
los hombres libres, no son rebaños de siervos;
ellos, son pueblos, no son tribus encadenadas;
cabalgan en el Hipógrifo de fuego de su propia inspiración,
no obedecen a la espuela del Amo coronado, que les rompe los hijares;

los esclavos ¨imperiales¨ del Hudson y del Támesis, han obtenido, es verdad, grandes victorias, pero, se han apresurado a deshonrarlas;
en la punta de sus lanzas, la Victoria se ha hecho: el Crimen;
ellos, no han obtenido el honor del Triunfo, sino haciendo de cada uno de los suyos,
un triunfo contra el Honor;

los otros, los libres, han sorprendido al mundo por sus virtudes, tanto como sus victorias, encargándose de probar que, ellos tienen derechos al Triunfo
porque son el triunfo del Derecho;
la Libertad está con ellos, porque ellos son la Libertad;

en esa marea de pueblos, que lanzan los unos contra los otros,
para morir en un solo montón de ruinas y de escombros...
¿quién osará hablar de algo que no sea la Muerte?

Ahora, que los fantasmas de Tiro, de Babilonia, de Nínive, se
alzan en el horizonte, humeantes y crepitantes, llenos de la profunda
voz del trueno y del fulgor espeluznante de la llama.
.../....

versión actualizada de Vargas Vila
por sm@rti
agosto del 2011.