Ante los Bárbaros II
la Muerte, no combate;
sólo la palabra siembra la Vida; ella crea, ella vivifica y, ella salva;
el verbo es, Vida;
he aquí por qué callar es un oprobio;

las esterilidades del silencio, asfixian a aquel que vive en ellas;
el Silencio, no reina sino sobre la Muerte y la Desolación...
es el sol de Pompeya y de Herculano; la brisa que agita las olas bituminosas
del Mar Muerto;

es a causa del Silencio, que muere nuestro corazón

y que los pueblos mueren;
es a la Sombra del Silencio, que prospera el Mal;

el Verbo, es germen y el alma humana es surco abierto ante nosotros;
sembremos en él, el germen de la Verdad y de la Vida;
el sembrador tiene el deber de la simiente;
sembrador que devora el grano y no lo siembra, mutila la humanidad
y defrauda la herencia de los hombres;

la maravilla de la palabra, es hecha como las auroras de los cielos,
para esplendor sobre la Vida;
la Tiranía, se llama: Silencio;
la Libertad, se llama: Verbo;
el Verbo, es el rayo de la Divinidad, que brota de los labios del hombre,
para herir la Iniquidad;
el verbo, el águila triunfal, que lleva la tempestad bajo las alas
y desflora y, rompe con su vuelo todas las soledades del silencio;
¡dejémosla volar!
las cimas y los valles expectantes, escuchan absortos la música lejana de ese vuelo...
¡paso a las águilas del Verbo!

Versión actualizada de Vargas Vila
por sm@rti
agosto del 2011.