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La poesía de la experiencia
Dejo por aquí un artículo que escribí, si no recuerdo mal, en 2007. Aunque no soy tan tajante con algunas de las ideas que manejaba entonces, en general sigue expresando muy bien el tipo de poesía que me gusta escribir y defiendo. Espero vuestras opiniones.
Tengo que hacer una oscura confesión: soy un "poeta de la experiencia". Lejos de rechazar esta etiqueta que la crítica ha usado en los últimos tiempos para desperstigiar cierto tipo de poesía, creo que es una definición acertada de la opción poética que para algunos es la fuente de nuestro oficio. Durante años, criticada y despreciada por los círculos de la vanguardia y la poesía posmoderna, la poesía de la experiencia ha abrazado el empeño de abrillantar una literatura demasiado hundida en las fangosas profundidades del fundamentalismo romántico. El resultado ha sido la devolución de su caracter compartido, de ida y vuelta, a la poesía; su concepción como una forma de comunicar. Un gran número de lectores lo avalan, lo que ha supuesto un rechazo todavía más fuerte en los círculos literarios posmodernos y de vanguardia.
No es fácil navegar en un mar de relativismo absoluto, donde la única norma que parece seguir en pie es la transgresión, único objetivo, me parece, de gran parte de la poesía moderna. Así pues, como náufragos a la deriva, la poesía de la experiencia tiene un punto de partida crítico con la modernidad romántica, con este peligroso y transgresor "todo vale" que nos agita de una costa a otra y que a mi me sabe como un trago de agua salada. Los principios de la vanguardia tienen que ver con una crítica al totalitarismo de la Razón como vehículo único, pero, como dice Luis García Montero "...si no se puede creer con optimismo en la Razón, así, con mayúscula y de forma totalitaria, tampoco son muy positivos los saldos del irracionalismo y del yo ensimismado, convertido en torre de marfil o en estercolero, cada vez más alejado de la realidad, más imposibilitado para intervenir en algo que no sea una moda impuesta por aquello mismo que denuncia: el mercado". Continuando con la cita de García Montero, "la vanguardia resulta hoy una tradición más, un conjunto de técnicas en las que se puede aprender, pero no una perspectiva innovadora. Recuperar el futuro, según están las cosas, tiene más que ver con unos ojos ilustrados capaces de aprender las enseñanzas del romanticismo que con unos románticos empeñados en acabar con la ilustración. En la llamada poesía de la experiencia se produce una lectura precisa de la posmodernidad".
Mis pretensiones son mucho más simples que traspasar el umbral de la historia a patadas contra las reglas. Como poeta me interesan estadios y niveles de comunicación que abran posibilidades en lo real, que tengan su origen en la profundidad de cada experiencia y que sirvan para establecer espacios comunes. La sentimentalidad como único fin poético nos conduce a un subjetivismo tan extremo que el poema termina siendo un desahogo del autor, pero impenetrable para sus lectores, que lo acaban interpretando a su manera, perdiendo por el camino el sentido comunicativo del texto. Es por eso que lo emocional debe servirnos de punto de partida, a partir del cual se elabora una visión crítica de los sentimientos que nos permita compartirlos con los demás de una manera comprensible. Deben estar al principio, no al final, para ser recuperados después por el lector. Como dice Felipe Benítez Reyes, "sería saludable que se comenzase a considerar la práctica de la poesía no como el desahogo sentimental de personas enamoradizas, o como la salida vocacional de sensibilidades pintureras, sino como lo que realmente es o puede llegar a ser: un ejercicio de inteligencia". Se trata, a mi entender, de comenzar desde un análisis crítico de los propios sentimientos que nos permita llegar a las causas "biográficas", contextuales, que han producido esa sentimentalidad, de forma que podamos transmitir la situación que originó determinado sentimiento para que el lector interprete el contexto y sienta en nuestro lugar en el momento de la lectura. No considero a mis lectores estúpidos consumidores de sentimientos ajenos, ni me doy la importancia que a otros les conduce a confesarse poéticamente con el corazón en la mano. ¿Por qué iba a importarle a un lector como me siento una noche de verano o un día de lluvia? Lo que quizás si aprecie es la descripción de situaciones con potencial emocional suficiente para ser él, el propio lector, el que sienta una vez leido el poema. "No basta con sentir, con recibir impresiones, porque la tarea del poeta culmina en el viaje de vuelta, en la construcción de impresiones capaces de afectar al lector" (Luis Garcia Montero). No es la autenticidad emocional de lo sentido por el poeta lo que cuenta, sino su capacidad para hacer creible el contexto que describe, lo suficiente al menos para que el lector pase por el aro y sienta. Gil de Biedma, una de mis mayores influencias poéticas, lo explica muy bien: "La poesía no anuncia verdades; enuncia las condiciones dentro de las cuales es verdadero algo sentido por nosotros".
Por otro lado, en la poesía de la experiencia hay otra fuente motivacional importante que es lo cotidiano. No significa abandonar los grandes temas como el amor, la muerte, la incertidumbre, etc, sino que se trata de recuperarlos para un lector que, seguramente, no vive una vida en las alturas, sino en suelo firme. Como dice Auden, " el nuevo protagonista no es el Gran Hombre ni el rebelde romántico, ambos realizadores de hechos extraordinarios, sino el hombre o la mujer que, dentro de cualquier actividad, a pesar de las presiones impersonales de la sociedad actual, logra adquirir y conservar un rostro propio". Es una cuestión de mirada, de capacidad para ver en la realidad posibilidades nuevas, una recuperaión del autentico sentido etimológico del término poesía, poiesis, que significa actitud creadora, transformadora.
Hacer grande lo que ya lo es no es difícil. Mi reto como poeta de la experiencia es hacer grande lo pequeño, y este es un reto emocionante y para el que pongo todo mi empeño.
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Miembro Sobresaliente
Me ha parecido muy interesante tu escrito, creo que es un buen punto para la reflexión.
"Como poeta me interesan estadios y niveles de comunicación que abran posibilidades en lo real, que tengan su origen en la profundidad de cada experiencia y que sirvan para establecer espacios comunes"; totalmente de acuerdo con tus palabras, pero a veces es tan complicado objetivizar los sentimientos que por eso muchas veces nuestros "desahogos poéticos" no son comprendidos del todo. Cada quien lo interpreta a su modo.
Sin embargo siempre es bueno crecer y aprender, gracias por compartir tus letras.
Besos.
" Lo siento, perdóname, gracias, te amo". Ho'oponopono
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Hola Raúl:
Un artículo interesante con el que coincido en parte pero con el que discrepo en más de una afirmación.Nunca he entendido ese empeño de algunos por definirlo todo,es decir,por teorizar sobre todo.Hablando de poesía, a mi me ha dado siempre la impresión de que hay dos clases de escritores: los que escriben poesía y los que escriben sobre la poesía.Estos últimos,¿se pasan la vida investigando y definiendo la poesía porque son incapaces de sentirla? Da la impresión de que es así.Siempre me han parecido poetas frustrados,deficitarios en sentimientos pero generosos en conceptos intelectuales con los que ,normalmente,atacan el hecho
de expresar sentimientos.
Con ello no estoy diciendo que no crea en la poesía comprometida,en la poesía denuncia.Si así fuera,parte de la obra de poetas como Miguel Hernández o León Felipe por ejemplo,sería despreciada por mi y para nada es ese el caso.Lo que yo quiero decir es que podemos hablar de dos o más tipos de poesía pero nunca pretender anular la poesía romántica con el argumento de que la auténtica poesía es la poesía de la experiencia,la poesía social.Quien así opina no tiene otro objetivo que cargarse la belleza artística de la poesía,desnudarla de arte y convertirla en ensayo profundo escrito en falsos versos.
"sería saludable que se comenzase a considerar la práctica de la poesía no como el desahogo sentimental de personas enamoradizas, o como la salida vocacional de sensibilidades pintureras, sino como lo que realmente es o puede llegar a ser: un ejercicio de inteligencia".Felipe Benítez Reyes.
Para nada estoy de acuerdo con esta frase que ya en su contexto lleva implícito un desprecio total hacia los que escribimos versos.La poesía no tiene por qué ser solamente un ejercicio de inteligencia,aunque también lo puede ser en algunas ocasiones.Precisamente la razón de ser de la poesía es oponerse a ese ejercicio constante de "inteligencia" que está acabando,por ejemplo, con este planeta.A ese ejercicio de inteligencia que sesudos estadistas han empleado a lo largo de los siglos para colocar al hombre en el lugar donde está hoy,en la más denigrante insolidaridad (millones de seres hambrientos),en la mayor plaga de vicio y corrupción de todos los tiempos,en el mayor índice de violencia que haya habido nunca,etc.
"¿Por qué iba a importarle a un lector como me siento una noche de verano o un día de lluvia?" ¿Que por qué iba a importarle? Pus porque ese lector ha sentido eso mismo miles de veces y ni tan siquiera se ha dado cuenta de que lo sentía.Es al leer el poema cuando se percata de que él también tiene esos mismos sentimientos,de que él también ha sido capaz de sentir todo eso y es entonces cuando,en esa comunión con el poema que leemos,sentimos que somos
seres llenos de sentimientos positivos,capaces de cambiar el mundo solo con nuestro sentir.Porque si algo es capaz de cambiar este mundo no va a ser desde luego "un ejercicio de inteligencia" porque ya se ha demostrado con siglos de ejercicios de inteligencia que este mundo va a peor,sino los sentimientos puros y nobles en el corazón de la gente.Solo eso será capaz de cambiar este mundo.
Podría seguir argumentando mi punto de vista sobre tu artículo pero no quiero extenderme más
Tal vez en otra ocasión escriba,si tengo tiempo,otro artículo sobre el mismo tema aportando mis puntos de vista.
Te felicito por este,siempre es interesante hablar sobre estos temas y tomar posiciones.
También te doy la bienvenida al foro.
Saludos.
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Muchas gracias a los dos por vuestras opiniones.
Me gustaría responder a Jeronimo, sobre todo para matizar algunos errores de iterpretación de mi texto y para aportar más ideas.
Has equiparado poesía de la experiencia y poesía social. Pero no son, ni mucho menos, la misma poesía. La poesía social se vincula con la humanidad prácticamente anulando al individuo. Por otro lado, las vanguardias inspiradas en la poesía romántica, o en una visión romántica de la ilustración, son desde mi punto de vista demasiado individualistas. Al escribir desde su torre de marfil hacen su poesía impenetrable para el lector.
La poesía de la experiencia intenta trazar un camino intermedio.
Por otro lado, también hablas de que hay dos tipos de poetas: los que escriben poesía y los que escriben sobre poesía. Pero en realidad hay tres: los escriben poesía y además, a veces, escriben sobre poesía (Luis Cernuda, Rafael Alberti, Pedro Salinas, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Carlos Bousoño, Luis García Montero, Antonio Machado y un largo etc). Tener interés en profundizar en los aspectos históricos, teóricos y prácticos de la poesía no le invalida a uno como poeta. De hecho, es imprescindible conocer laherramienta que utilizas.
Más cosillas... yo creo que la poesia puede ser un ejercicio de inteligencia. Esto no quiere decir que esté desligada de las emociones, porque, como sabrás, está demostradísimo en innumerables estudios científicos (y no me refiero a psicológicos, sino psiquiátricos y neurobiológicos) que inteligencia y emociones forman parte del mismo paquete. Lo que dice Benitez Reyes en su afirmación complementa otra afirmación de Machado, en cuanto a que los poetas no estamos por encima del mundo. No somos personas con una sensibildiad especial, sino personas que hemos aprendido tras muchos años de escritura a trasmitir lo que sentimos poéticamente. Esto es un ejercicio de inteligencia.
Luego hay otro punto en el que estás de acuerdo conmigo, aunque sin saberlo. Yo pregunto por qué un lector iba a estar interesado en saber como me siento. Y tú respondes que porque él ya ha sentido eso antes. Aquí describes precisamente la esencia de la poesía de la experiencia, que no busca ser un simple desahogo del autor, sino encontrar un punto de encuentro con las experiencias y sentimientos del lector. Ese espacio compartido es la poesía de la experiencia.
Y por último, que me estoy poniendo muy pesado... No creo que los preoblemas de este mundo tengan que ver con un exceso de inteligencia sino todo lo contrario. Las mejores antologías de nuestra inteligencia (los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres, la protección de la infancia) son torpedeadas a diario por la sinrazón, la fe, el dogmatismo y otra serie de irrazionalismos. Los trasplantes de corazón, los avances contra el cáncer, las mejoras en la seguridad vial, y un largo etcétera son ejemplos de inteligencia en acción. Como, además, está demostrado que las emociones siempre viajan en el mismo vehículo que la inteligencia, sería muy deseable que este mundo tan poco inteligente se pusiera las pilas.
Y termino diciendo que, como advierto al principio del artículo, la forma tajante en que se defienden algunas cosas en el mismo ya no la comparto. No tengo una visión cerrada de la poesía. Y siempre es un placer debatir cuando se aportan argumentos. Te has tomado mucho interés en argumentar y te lo agradezco. Está siendo un debate interesante.
Un saludo y mi mejor abrazo en la poesía.
Última edición por R_Cordero; 08-30-2011 a las 02:36 PM
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