"ANGELES" (Gambas) AL AJILLO
500 gramos de gambas arroceras
Media cabeza de ajo
una guindilla
Aceite de oliva
Sal
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Lentamente, como cada día, dispongo los elementos necesarios para el dialogo habitual. Es sencillo, no requiere grandes dosis de medios técnicos, un teléfono es suficiente para el contacto, después de todo, son tres ángeles, y yo..., yo soy,… ¡¡¿¿Charlie??!!.
La conversación, casi siempre distendida, suele dedicarse a los temas que les afectan en su quehacer diario, y que yo intento compartir con ellas, aunque solo sea por solidaridad. En ocasiones, al terminar nuestra pequeña conversación, quedan recuerdos de marisco en mi paladar, de sabores suavemente picantes y de cazuelas de barro. Claro que, a veces, la comunicación es complicada, pues ellas realmente no me conocen, nunca han visto a Charlie, no saben cómo soy realmente, lo que conocen de mi no es más que el momento de la cotidianeidad.
Siempre me oculto tras distintos muros o distintas mascaras, intento crear una especie de caparazón que me libere de involucrarme en las vidas de mis ángeles diarios. Al final todo es inútil, soy tan visceral,… tan vehemente, que entro a saco por donde ellas me lleven,… no lo puedo evitar, me dejo llevar, no hay reja para el alma apasionada.
A veces,… me acerco a la bahía, y saco al pequeño velero por Puntales, maniobro rumbo sureste hasta llegar cerca de la Casería,… donde la mar rompe sobre las verdes rocas de la costa,… y allí viro lentamente hacia el oeste, y evoco a todos los ángeles que por mi vida pasaron. Ángeles que me aportaron parte de si mismas, que me quisieron o me odiaron, que me dieron su amor o me traicionaron,... que más da.
Fluye la vida sobre la curvada vela blanca,… y la vela se funde con el cielo y con la mar,… ángeles de espuma,… de blanca espuma que se lanzan contra la proa celeste del velero,... oigo sus palabras rebotando sobre las rocas y que llegan a mi traídas por la suave brisa de la tarde.
Al final, todo se funde en un único pensamiento,… y el pensamiento se funde con el horizonte,… y el horizonte con la mar,… la mar...
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Pelar las gambas, sazonar y reservarlas. Cubrir el fondo de una sartén con aceite de oliva virgen extra, a ser posible, de la Sierra Gaditana, y agregar los ajos pelados y cortados a láminas. Antes de que doren, añadir las gambas y la guindilla sin dejar de mover durante cuatro minutos. Cuando las gambas estén listas se pueden espolvorear con un poquito de perejil. Servir muy caliente.
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A Almudena, a Susana y a Toñi,… mis ángeles cotidianos.
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