Te llenastes de fuerzas y de ganas
te vaciastes de rabias,
te ganó la ternura
y desde tus entrañas
te crecieron dos alas protectoras
que envolvieron tu niño como mantas.
Cuánta dulzura en tus hermosos
versos, querida Lyliam!
Un placer inmenso leer un
poema tan bello!
Besos, amiga
Maria Lua



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