Llegas a mí como el azul mar a la playa
acariciando el rostro rugoso de las rocas,
y como un mensaje sus olas gritan:
¡Amor! da gusto sentir tu canto.
Todo cuanto rodea parece más hermoso,
incluso las estrellas se visten de púrpura
y parecen mirarte.
La aurora cae sobre tus hombros
y gigantescos brazos de algodón
parecen sumirte en un sueño.
Grandes árboles sonríen a tu paso,
pájaros de miles colores rebolotean
a tu alrededor con un brillante jolgorio.
¡Oh! que hermoso día de gloria, grandes
masas de piedra y hierba se alzan como
montañas de seda, y en la ladera, un río
de plata brilla con los rayos de un sol
dorado. Que gran placer el que lo sienta,
parece un mundo tan lejano que de la
imaginación, brotan rubíes y esmeraldas
al hallarlo.
Que tienes bajo los pies, solo masas de
alquitrán y barro, alza la vista hacia
arriba, camina con los ojos cerrados y
piensa que en ese umbral te espera el
amor, con sus inocentes brazos.