¡DIOS ES GRANDE! (Drabble)
Uno, dos, tres... Las gotas de sudor resbalaban por todo su cuerpo. Casi podía oír cómo se deslizaban piel abajo, si no fuera porque le aturdían los latidos acelerados de su corazón. Veintiuno, veintidós, veintitrés... Sin embargo, era incapaz de oír la muchedumbre que le rodeaba, con sus voceríos, y el tráfico de hora punta. Seguía avanzando en una nube, los ojos ya anegados de sudor. Noventa y ocho, noventa y nueve... ¡Allah'u akbar! No pudo evitar ver la sonrisa de aquel niño antes de la oscuridad



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