Que medias,
que piernas de seda.
Que caderas y pantalones ajustados
que culo y cavernas recónditas, libidinosas,
que valles en uve y turgentes pechos insinuantes,
que manos sensibles y pálidas,
que me hacen tener pensamientos lujuriosos;
que cara que es una hermosa poesía,
un poema de extrema belleza
de ojos mentirosos
y miradas ardientes y frías,
que azules me hablan, me engañan y mienten.
Religiosa es mi pasión,
te ofrecería confesión de todos mis pecados
para escuchar piadoso los tuyos.
Te pediría matrimonio
y una vida juntos y en común,
y lo confirmaría en el altar
llevándote del brazo,
caminando a tu lado,
levantándote el velo
y vestida de blanco,
diciendo: Sí quiero, te amo,
para finalmente besar tus codiciados labios
y ser ratificada la unión de la razón,
el deseo, el alma y el corazón.
Marcadores