Oda para un nuevo dictador
Sigue rompiendo las casas y las ideas,
llena a los débiles de falso triunfalismo,
confunde con palabras de honor, con nuevos himnos,
pero a los muertos no hay quien los detenga.
He visto la cara asustada de mucha gente
que dice madre y muerte en la misma lengua
que yo, y he visto niños que duermen en la calle;
esos niños desnudos que podrían ser mis hijos,
y sus padres murieron, o abrazarlos no pueden
porque no tienen manos, alegría ni mantas.
Pero tú dormirás en una casa blanca,
mientras otros saquean con tu dinero, y en tu nombre,
viajas en aviones llenos de guardaespaldas,
sonríes y convences aunque no haga falta
a quién opina por catorce millones
de confundidas almas.
(1981 - Yo era muy joven y había dejado de creer en las Revoluciones -
Mis amigos no me hablaron durante dos semanas)
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