Querido Icarus.
Muchísimas gracias por tu encantadora compañía y tienes mucha razón, pues lo tienes que vivir en carne propia, pero mirando desde el otro lado de la orilla. Eres hijo y tus padres han de preocuparse siempre por ti, por tu futuro y tus acciones.
Mi única preocupación, es que logren ser felices y encuentren la plenitud en sus vidas.
¡Gracias por la visita!
Cecill Scott.
¡Feliz Navidad!




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