En general, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento dan cuenta de un poderoso pensamiento sinestésico basado en una singular concreción de la objetividad psíquica: la Torah, capaz no sólo de fundamentar tres victoriosas revoluciones pacíficas de esclavos y diseñar un modelo sistémico coherente y operativo de poder social proto-comunista, sino de trascender históricamente como un constructo simbólico que enraiza directamente en el inconsciente colectivo como base general del pensamiento sinestésico.

¿A qué conocimientos ancestrales tuvo acceso el Moisés histórico ―si es que existió y no se trata en realidad de un símbolo que ha de remitirse, más bien, a un colectivo de sabios preservadores de unos conocimientos ancestrales salvados de una catástrofe cosmogeológica: el diluvio universal― para conseguir convencer y organizar a los esclavos de Egipto al efecto de plantearse no sólo la necesidad y posibilidad de su liberación, sino la realización concreta de un sistema social proto-comunista?

La tradición y las escrituras se remiten al Tetragramatón, un concepto sincrético ideográfico compuesto por cuatro caracteres: YHWH, del cual se desprende y desarrolla una epistemología ontogénica del universo fenoménico de la realidad objetiva y subjetiva: las Sefirot(1), los 22 caracteres ideográficos lógico formales de su descripción e interpretación: el lenguaje hebreo, así como su clave interpretativa: la Kabbalah.

De acuerdo con lo anterior, antes de estar preparado para su misión mesiánica, Moisés fue desterrado de Egipto arribando como refugiado a alguna región de la península arábica cercana al monte Sinaí, en cuyas cúspides, llegado el momento, recibe el Tetragramatón, las Sefirot, el código ideográfico lógico formal de su descripción e interpretación, la Kabbalah y la misión mesiánica.

La mayor parte de los estudios bibliográficos e historiográficos admiten que este conocimiento formaba parte de la cultura de los pueblos semíticos y cananeos de la región, lo cual nos remite a la coincidencia con la tradición y las escrituras en el sentido de que aún en la antigua Mesopotamia constituía un elemento fundamental de su conocimiento, que fue transmitido al cananeo Abraham por el sacerdote (rey-mago) mesopotámico Melquisedec.

Más aún, ya que la tradición y las escrituras refieren que cananeos y semitas eran pueblos descendientes de Cam y Sem, hijos de Noé, quien construyó el Arca que lo salvó a él y su familia (núcleo gentilicio) del diluvio universal, indicando expresamente que este conocimiento no sólo formaba parte de una cultura anterior a esta perturbación geocósmica, sino que estaba en el origen de todo el conocimiento y la sabiduría de culturas ancestrales en el periodo Adán-Edénico previo al descubrimiento y desarrollo de la ganadería (Abel) y la agricultura (Caín); es decir, en el periodo del comunismo natural o formación económico-social colector-comunal matrialcal poliandrógina.

Dado que la tradición de una conflagración cosmogeológica es un hecho presente en la epistemología ontogénica de la objetividad psíquica de culturas ancestrales de todo el orbe; que los extraordinarios instrumentos de medición y observación geoastrónomica que son el conjunto piramidal de la región de Gizeh y el Zodiaco de Dendera remiten no sólo a una modficación del eje de rotación axial del planeta, sino a la inversión misma de sus polos magnéticos (hecho constatado por la geología en el sentido de un suceso recurrente registrado en las capas que describen la historia geológica de la tierra); que el origen mismo de las pirámides es un misterio que se pierde en el tiempo con respecto a la cultura que las concibió y edificó; y que la tradición ptoloméica transmitida a la cultura helénica y registrada principalmente por Platón refiere la responsabilidad de su autoría a una civilización denominada atlántica, devastada por una severa conmoción geocósmica; no queda más remedio que rendirse a la duda razonable con respecto a que este conocimiento, tal como la tradición y la epistemología ontogénica ancestral lo registran, era un elemento cultural fundamental de una civilización cuyos vestigios arqueológicos han desaparecido de la faz del mundo o no han sido aún descubiertos por la arqueología(2), pero que fueron salvados de la destrucción bajo la forma de una concreción críptica simbólica cuyas claves: la Kabbalah y las Sefirot descritas en código 22 (2 x 2), permitieron el desciframiento del Tetragramatón, la redacción de la Torah, la revolución libertaria pacífica de los esclavos de Egipto y la realización concreta de un modelo sistémico coherente y operativo de poder social proto-comunista, misma que fue el sustento y origen de otra revolución pacífica de esclavos en el contexto mismo del imperio asirio-babilónico, y una más directamente bajo la forma proto-comunista del cristianismo primitivo en las entrañas mismas de la evolucionada bestia apocalíptica (el poder político): del imperialismo romano, heredero directo de los imperialismos egipcio, asirio-babilónico y helénico.

Lo más curioso e interesante es que en el relato mismo de la Natividad(3) se registra el hecho de que unos magos semítico-cananeos obsequiaron al Rey de reyes; al lógos ontogénico de la creación del universo; al camino, la verdad y la vida; tres presentes: oro, incienso y mirra, los cuales sintetizan la reducción simbólica del poder económico, del poder público y del poder civil; es decir, del poder social, y que el mismísmo Jesús de Nazareth, llamado Jesús el Cristo: el salvador ungido o el elegido para la liberación, de acuerdo con los relatos neotestamentarios declarara positiva y categóricamente que su reino no correspondía al mundo de su época y que la verdad liberaría al ser humano de la esclavitud de la pseudoconcreción.

¿Casualidad pura o materia de estudio y reflexión?
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1. Las diez emanaciones de la unidad ontogénica del cosmos. ¿Teoría de membranas del multiverso de la astrofísica actual?

2. ¿Quizá por que se encuentran ahora en la región más austral de la tierra, en un macizo cubierto por capas y capas de agua congelada que la geografía conoce con el nombre de Antártica?

3. ¿Vale mencionar la identidad ontogénica del relato de la Natividad con la epistemología ontológica de los constructos críptico-simbólicos del conocimiento ritual-iniciático sacerdotal del antiguo Egipto?