Perdona si te cuento mi vida en mis poemas,
es porque al fin aprendí
que la tuya no valía la pena,
era una mierda de oro homogenia.
Pero echa leña, echa sueño,
dicta tu burda condena,
que yo se que mi muerte se esconde entre mis venas.
Y es que no sé si será el descontrol,
la luz del Sol, el alcohol o el colesterol de tu amor en mis arterias,
quizás lo que necesite sea el chute de endorfinas
que me inyecta tu boca cuando me besa
repite que me quieres, a ver si el abismo se abre
me sacas e inspiro aire de una vez.
Me intento estrellar contra el cielo,
para decir que me siento cerca del tunel de la Luna,
que murmura pura su letanía
de lágrimas de fuego dedicadas a mí,
la demostración de la existencia fracaso.
O acaso, la decadencia no se muestra,
no se demuestra cuando te vas y dejas la puerta,
mi puerta abierta, cómo mi cabeza,
que esta noche te ilumina
cómo una bombilla negra, de una farola en vela,
La única constancia en mi es la inconstancia,
así que no me busques,
y todavía menos pedirme que sea feliz,
ya me ves a veces alegre ¿Qué más quieres?
Yo quiero whiskys, vigilias y bolígrafos...
alivios que necesito para vivir evadido,
pido, dido, olvido o fin...
privadas privadas, hijos de puta pasean en mi jardín.
Quieren raptar mi néctar introspectivo,
que les jodan, lo acepto,
abro las piernas de Pandora
y me descalabro en un dulce despropósito,
ahora ven, y acuéstate con este apóstata
que está hasta los cojones de aguantarte.
¿Caigo en la contradicción? ¿no represento? me alegro,
socorriendo al torrente vacío de tu verdad.
Delirios de decadencia, cercano a la segunda década,
y me desentiendo de las tendencias y modas que asolan
el pensamiento.
Tengo claro que la proliferación de mi obra
no es mi derecho, es mi obligación.
Estoy harto de científicos que aspiran
a conocer la Naturaleza sin conocerse a ellos mismos.
Los abismos de tu cuerpo me engullen
inexplicablemente, vente y siente al ente.
Acentúo mis finales con dos zetas,
el jazz de tu boca es mi meta,
aprieta mi corazón hacia tu respuesta, pero puesta la Luna,
el Sol me encadena. y dime: qué coño me sacará de aquí?
Quizás tú, quizas los labios de la botella, o el vaso,
quizás los gemidos del papel bajo mi regazo.
Capulto mis destellos lejos,
la resaca no me permite brillar demasiado,
per ahi estan mis versos, demasiado.
Resurgo cómo un dolor de cabeza,
cómom un fénix, sin contienda,
mis padres con tienda de complementos
y yo regalando oraciones.
Hay quien va de leyenda y se queda en mierda,
mi aliento, hoy, se queda en ginebra.
Pretendo que tu silencio me haga mejor,
aunque sea un mal ejemplo, soy bueno,
eso excita mis citas de borracho
suelo estar entre el cielo y el suelo,
ni Nietzsche estaba más allá del bien y el mal,
no me puedo quejar, pero se que la Luna me dicta mis versos
desde mi rosa del fuego imaginaria.Te beso, tu beso. Te beso.
Tu preso. ¿Te prendo?
Desprendo tus prendas al suelo.
Diez cisnes nadan, lo llaman: tu vuelo.
Te debo un baile,
Tarde me armé, aunque te ame,
la bailarina salta, rosada, te ensalza,
detallista cómo Balzac, un honor,
brilla, cómo mi luz dulce,
tul ceno, obsceno, pero lleno tus tonos o no?
Hebras ebrias hierven la pintura,
aprehenden tu ser y sus hendiduras.