[FONT="Comic Sans MS"][I][SIZE="4"][COLOR="blue"] LA CASA ROTA

Ese trozo de sospecha negra, atrapada entre piedras muertas, que mira con ojos vivos y te cala hasta el miedo con su mueca oscura. Mata, la pesada carga de sus paredes cocidas al sol, rociadas de polvo gris y tapizadas con encajes de telaraña vieja. La fachada, negreada tizón de tanto frotarse por ella la noche tenebrosa, lleva colgada, como los cuencos vacios de los ojos de un muerto, dos ventanas secas y una puerta empedrada y sofocada. A la espalda, la árida desasón y el tumulto del derrumbarse sobre si mismo. Se puede ver a un lado, allá arriba, asomadas a su celda, dos rejas, dos rejas locas presas en cuatro agujeros, dos rejas arrugadas y achacosas, ¿guardando o aguardando?, dos rejas anudadas con una soga de trapo tan sucia como el trasero de un chancho, quizás, la horca de un fantasma desesperado. Piso no parece tener, solo es una mancha negra que no se quiere dejar ver y la techumbre, la techumbre es como la tapa fúnebre del "colorín colorado..........Se ha acabado. ¡ Esa cosa casa, aspirante a mazmorra y como condenada a sepulcro ansioso y anónimo.......... de algo que posiblemente no es !. A su paso, te sube por la espalda serpenteante, el escalofrío del silencio moribundo que la habita.Y le recorres la cara con un espanto inacabado en la garganta, un sobresalto entre las piernas y la cosquilla de las prisas enredada entre los pies.
Plantadas frente a su puerta, se aburren dos palmeras abstractas, quemadas y vencidas por el fuego y el tiempo. Una, olvidadiza y despistada con su penacho desmembrado y ajado, no sabe ¡qué caramba! hace allí tan tiesa y cansada de tanto erguirse; la otra, es solo un muñón orgulloso que algo idiota, le crece a la tierra.
Viven con ellas y a su pesar, una jungla de parras desnudas y esqueléticas y un maizal piojoso, formado y vestido de arapos como un ejercito vencido .
La merodea de cerca un camino inevitable, hecho así mismo con huellas que se pisan y repisan unas a otras en desbandada, como estampida de una manada de pasos que solo busca el alejarse.
Un canalillo de agua robada al río, le moja los pies a la arena barrosa, es tímido, casi calla, parece que solo quisiera pasar sin ser visto, pero la luna y sol juegan a bañar sus reflejos en él, es pequeño el canalillo y como un niño pobre, limpio por dentro y sucio por fuera.
Un indicio de vida le cubre la espalda a la cosa casa, un indicio de vida domesticada, arrancada a surcazos de la tierra. Sembrarán simientes de vid allí, parras, y nacerá y crecerá la uva y con el tiempo, le extraeran su zumo, sangre roja adulterada por los alcoholes del temor del hombre.
Qué historia no contada calla a gritos ese rincón del averno sin nombre. Qué beredicto la condenó al silencio perpetuo, a muerte. O quizás solo calla porque no hay nada que contar y es solo una página en blanco sin importancia, solo, el hogar añorado y cálido de una rata feliz.

MiTRaL