Preciosas letras amigo uyyy, un placer encontrarlas.
Un gran abrazo para ti![]()
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Habíamos hablado largo, pausado y a ojos cerrados tal como le dictan las normas de las hormonas a los diarios de enamorados, le pusimos los puntos a las ies, la flecha y las ridículas gotitas de sangre al corazón que encerró su tú, y mí yo, mucho más tiempo de lo que duró soportado sobre las patas de la cama nuestro hacer – ¡ah!, aún me fascina como suena la palabra nuestro- y sobre las de la mesa del comedor, el universo.
También hablamos largo, remotos y tendidos cada quien sobre su cama como si estuviéramos juntos, lo hicimos, lo recuerdo bien, como lo hacen los amantes cuando regresan de la desnudes al pudor y, cubren de nuevo, hasta del calor, los cuerpo que reposar del amor después de la frenética inconciencia de hacer el amor.
Durante esas charlas siempre pude escuchar como su aliento se entrecortaba cuando le cedía, con un beso o con un suspiro, el turno para hablar…, y sus labios no decían nada y sus ojos lo decían todo y tal vez hablaba otro lenguaje, o quizás, no quise dejar de ser candido y leí en ellos la compleja historia que quería leer y no la sencilla realidad.
Hablamos del cielo cuando se siente solo y se cubre de lejanía a horizonte con sus nubes, del olor de mandarina y la manzanilla, del sabor de sus labios de miel que solo yo percibía, del aroma del pan por las mañanas y nunca te vayas y si te vas llévame siempre, olvídame poco…, del significado que pueden tener las palabras cortas como hoy, como amor, como Dios, y los estragos que pueden hacer cuando se dicen a la ligera, cuando se juegan con ellas, o peor aún, cuando se dice de verdad. Mimamos la palabra distancia, pues ambos coincidimos que siendo una palabra relativamente larga, puede ser al mismo tiempo muy corta cuando cada uno, allá, en su allá, le mira a solas por las noches el ombligo al cielo y con cariño se recuerda uno mismo en la mirada del otro.
En una ocasión me dijo con tono categórico la palabra siempre, creo que escuchó con alarma mi silencio pues de inmediato desvió su mirada de mis manos y la clavo en mis ojos, la volvió a pronunciar con mayor énfasis para que yo supiera que ahí estaría para mí después de que sus sueños le despertaran y su mirada se dirigiera a otras playas, cuando sus codos se enterraran en el pretil de la ventana mientras sus ojos de aceituna leyeran en las gotas de la vida y de la lluvia otra mirada más cristalina que la mía.
Hablamos de promesas y de su verde edad y su mirada de primavera y que allá yo con mi edad que así te quiero y todavía eres joven. Nunca le dije que yo ya sabía que hay edades, como la suya, en la que uno aprende partiendo, olvidando, equivocándose, y otras como la mía, en las que mientras más se madura el miedo más se encona en la piel y en la ansiedad de que las cosas no sean, ya no como en los sueños y sí, por lo menos, como debieran suceder en las promesas.
Todavía no regresa y todavía mis ganas de que lo haga se sienten joven, pero cada vez que le abro los ojos a la mañana y su cuerpo lleno de esa alma que creí mía no despierta a mi lado, busco en mi libreta lo escrito el día de ayer en donde le invento cada tarde, cada noche, cada instante, y no encuentro entre ningún verso, en ningún renglón, por ningún lado, la respuesta a la pregunta aquella; con qué ojos nuevos te veré de nuevo, que me hice el día que, desde allá en su distancia, y sin mirarse en mi mirada, aprehendió la economía del lenguaje y dijo: adiós.
Uy uy uy 9.1.12 en una tarde en la que llegan a mí mente, como granizos, el recuerdo que las sendas que sus dedos hicieron en mi cuerpo, el olor de su aliento a manzanilla, y el de la mar de sal que le inauguró a mi pecho la lluvia que se le escapó, una tarde llena de palabras, a su mirada.
Nota 1. ¡Súper! ya falta menos para la Navidad…
Nota 2. Esta mañana me desperté y pensé que estaba muerto porque no me dolía ni el corazón.
Nota 3. Aquel que cree poder ver su propia luz interna, está ciego de soberbia.
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Última edición por El uy uy uy; 02-07-2012 a las 11:59 PM
quien no habla de los hechos para esconder en el silencio la responsabilidad de los mismos, está condenado a olvidar y por ello ha ser preso en la maldición del olvido...
Debemos abrir lo más que se pueda el criterio, pero no tanto como para que por ahí se salga la razón…

Preciosas letras amigo uyyy, un placer encontrarlas.
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Muchas gracias, saludines
quien no habla de los hechos para esconder en el silencio la responsabilidad de los mismos, está condenado a olvidar y por ello ha ser preso en la maldición del olvido...
Debemos abrir lo más que se pueda el criterio, pero no tanto como para que por ahí se salga la razón…
carajos!!! siempre es un placer leerle.
quien no habla de los hechos para esconder en el silencio la responsabilidad de los mismos, está condenado a olvidar y por ello ha ser preso en la maldición del olvido...
Debemos abrir lo más que se pueda el criterio, pero no tanto como para que por ahí se salga la razón…
quien no habla de los hechos para esconder en el silencio la responsabilidad de los mismos, está condenado a olvidar y por ello ha ser preso en la maldición del olvido...
Debemos abrir lo más que se pueda el criterio, pero no tanto como para que por ahí se salga la razón…
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