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Tema: El árbol.

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    El árbol.



    EL ÁRBOL

    A decir verdad no recuerdo cuando nací. Solamente recuerdo que ese día había mucha luz, y poco a poco, cuando me acostumbré a la claridad comprobé que no estaba solo. A mi lado había más como yo, pero más grandes, y diferentes. Podía oir como murmuraban, pero no lograba entenderles. Tuvo que pasar bastante tiempo para que pudiera entenderles, y comprender; comprender muchas cosas, quien era, quienes éramos, donde estaba, y un montón de cosas más que no podría enumerar. A decir verdad mis ansias por aprender eran infinitas, (según me dijeron después), era como si quisiera aprender todo durante mis primeros días de vida. «Tendrás que ser más paciente, y esperar», me dijeron, «y aún así habrá cosas que no llegarás a entender por mucho tiempo que pase».



    Si, seguro que ellos tenían razón, porque llevaban más tiempo allí, pero yo quería moverme, salir de allí, ver otras cosas, otros paisajes, nuevos olores, nuevas sensaciones. «Tranquilo, a todos nos ha pasado, debes considerarte afortunado por estar aquí, entre nosotros; al fin y al cabo tampoco se está tan mal en este sitio», me decían ellos. Si, podía ser, quizás tuvieran razón, pero desde luego sabía que no iba a ser fácil, que me iba a costar adaptarme, pero tendría que resignarme aún a mi pesar...



    Poco a poco lograba entenderles, y siempre les hacía preguntas, e intentaba escuchar todo lo que decían. «¿Y vosotros por qué sois más grandes que yo?. ¿Y por qué sois diferentes?. ¿Por qué no soy como vosotros?». Todo en mi eran preguntas, aunque como ellos se encargaban de recordarme era normal durante esa etapa de mi vida, e incluso hasta el final de la misma, según decían los más antiguos del lugar.



    De mi primer día de vida guardo muchas cosas, muchas sensaciones, diferentes aromas, colores... Había mucha luz, olía a yerba mojada, a flores abiertas, a madera húmeda, a tierra empapada. Poco a poco se escucharon, escuché, lo que para mi serían los primeros pájaros trinando, y pude ver a otras aves volando. Observé todo lo que tenía a mi alrededor, parecía que nos hubieran colocado allí a conciencia, como si tuviéramos un sitio preciso, una ubicación exacta y que en principio iba a ser nuestra ubicación definitiva hasta el resto de nuestros días



    Poco a poco y sin saber muy bien porqué notaba cada vez menos actividad a mi alrededor, apenas se oían ruidos, y cada vez había menos luz....«¿Qué es aquella cosa grande y redonda que está allí, allí arriba?», pregunté tímidamente. «Esa cosa grande inmensa que ves es el cielo, y esa cosa grande y redonda es la luna que sale cuando la luz del día se va y llega la oscuridad de la noche, y a su lado poco a poco podrás ver un montón de puntos brillantes que nos vigilan desde arriba; las estrellas», me dijeron.



    Al principio estaba un poco asustado, (¡pero como no iba a estar asustado, si todo aquello era nuevo para mi!). La primera noche la pase mirando a aquellos puntos brillantes, estrellas, como ellos decían. Algunas se movían, como si no estuvieran conformes con la ubicación que tenían en el cielo, e incluso me pareció que alguna desaparecía, o se escondía. Ellas podían moverse, y me vigilaban, nos vigilaban, desde allí arriba; o al menos eso me parecía. Incluso tenía miedo porque de pronto se me antojó que podían saber lo que estaba pensando en cada momento, pues suponía que el estar por encima de todos nosotros les concedía cierto aire de mando y de superioridad. Aquella primera noche se me hizo eterna. Un tanto preocupado observé que cada vez quedaban menos estrellas en el cielo, y que había llegado un momento en que apenas se divisaba la luna. En su lugar iban surgiendo unos destellos de luz que poco a poco iban cubriendo todo, hasta que pude ver un gran foco luminoso que se aposentaba en el cielo. Iba subiendo poco a poco, hasta alcanzar el lugar que yo suponía le correspondía. «¿Y ahora que pasa?. ¿Qué es esa cosa grande y luminosa?. ¿De donde salió?. ¿Por qué se pone ahí....?», preguntaba un tanto inquieto. «Tranquilo, tranquilo, que no pasa nada. Eso que ves sucede todos los días. La luna se esconde, se va a descansar, y ese gran foco que ves aparece en su lugar es el sol, y además de iluminarnos desde ahí arriba, también nos da calor y nos ayuda a crecer, y a que podamos divisar todo a nuestro alrededor».



    Tal y como me dijeron, aquella escena, aquellas escenas, se sucedían todos los días. La luz iba desapareciendo poco a poco, surgía la luna saliendo de su regazo, y poco a poco se iban colocando las estrellas a su lado, y la oscuridad se adueñaba de todo, llenaba todos los rincones. Después todos se retiraban, e iban surgiendo pequeños haces de luz que se iban apoderando del vacío dejado por la oscuridad. Poco a poco todo parecía despertar de aquel letargo que producía la oscuridad, y todo volvía a cobrar vida; incluso hasta yo me desperezaba!. Así que de una manera más o menos inconsciente asociaba el día, la claridad a la vida, o más que a la vida al movimiento, al bullicio, y la noche como un momento de reposo de tranquilidad; supongo que sería algo así como un merecido descanso después de todo aquel ajetreo.



    Durante el día, y todos los días, podía ver por allí otros seres diferentes; hombres, niños, y perros principalmente, según me dijeron. Sobre todo durante las primeras horas del día, los hombres parecía que tenían prisa, iban corriendo de un lado para otro, aunque otros caminaban tranquilamente. La mayoría de ellos eran asiduos a aquel lugar y los podía ver casi todos los días, aunque también había siempre caras nuevas. Aunque por el día había bastante actividad, era durante la tarde cuando está era más intensa. Los niños corrían de un lado para otro, jugaban, saltaban, reían. Sin darme cuenta me iba acostumbrando a todo aquello, y lo consideraba como una parte más de mi, aunque yo para ellos solo fuera algo en apariencia inerte, que estaba allí todos los días, quieto e inmóvil.



    En realidad estaba tan absorto con todo lo que sucedía a mi alrededor que casi no me daba cuenta de los cambios que se producían en mi. Cada vez era más alto, y más fuerte, según me decían gracias al agua, al sol, y a los cuidados que nos daban.



    (continuará… , o quizás no…)

    ---------------------------
    FIN.
    Última edición por Carpediem; 02-14-2012 a las 12:43 AM

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