Muy buen relato que me roba sonrisas, la ingenuidad sale cara, pero cómo desconfiar de un primo?
Creo que Juan aprendió la lección.
Un beso.
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Ay que dolor de espalda! se quejaba él. No te preocupes, le replicó con total seguridad un primo lejano de su mujer con el que había coincidido en un bar, tengo la solucion ideal. Túmbate en el sofá. No es necesario que te quites la ropa, basta con que cierres los ojos, te relajes, y respires profundamente... Así muy bien. Aguardó unos minutos...diez...quince, y el primo parecía haberse evaporado de la habitación. Joder, pensó, cuando se decidirá este a hacer lo que sea. Al cabo de un rato se giró y buscó con la mirada a su intrigante primo. Allí no habia nadie, bueno, nadie ni nada, quiero decir, ni la cartera con el dinero del alquiler, ni un mechero de plata que siempre dejaba en esta mesa, ni las joyas de la abuela... Eso sí, había una nota en la que ponía:"Juan cuida esa espalda y no curres demasiado". Aquel dia no volvió a sentir dolor de espalda, sin duda su primo era un buen fisioterapeuta...
Muy buen relato que me roba sonrisas, la ingenuidad sale cara, pero cómo desconfiar de un primo?
Creo que Juan aprendió la lección.
Un beso.
" Lo siento, perdóname, gracias, te amo". Ho'oponopono
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